Cognac en un carrete de 12 fotografías

A 1 hora y media en coche desde Burdeos se encuentra otra ciudad con un mítico nombre: Cognac. Cuna del licor del mismo nombre y lugar de nacimiento del Rey Francisco I de Francia que llegó al mundo un 12 de septiembre de 1494, en el Castillo Real de Cognac. Hasta este emblemático lugar dirigimos nuestros pasos para descubrir la bodega de Cognac Baron Otard.

Castillo Real de Cognac

El histórico edificio se remonta a una primera fortaleza construida en el siglo X para defender el territorio de los ataques vikingos y normandos. Tras varios edificios de piedra, no fue hasta el siglo XV, que el Castillo de Cognac vivió su época de mayor esplendor. Es el momento en que el conde Jean de Valois reconstruye el castillo y se instala con su familia, convirtiéndolo en la residencia señorial de los Valois.

Las gruesas paredes del castillo, las bóvedas bajas y su cercanía al río hacen que este lugar sea el más propicio para el envejecimiento en barricas del famoso licor. Y es en 1796 cuando el barón Otard compra el castillo y lo convierte en su bodega. La sala más antigua que se conserva del Castillo de Cognac es la Sala del Escudo; cuyo emblema familiar de los Valois; una flor de Lis en medio de un cisne y un oso, preside la chimenea.

La visita por el interior del castillo te llevará a descubrir varias salas y torres entre las que destaca el Salón de Estado que se cree pudo haber diseñado el mismísimo Leonardo Da Vinci. Francisco I se convirtió en rey de Francia en 1515 y durante su reinado patrocinó a muchos artistas del Renacimiento. Es en esa época cuando se reforman los espacios renacentistas del castillo y por eso los entendidos creen que podría ser obra del artista florentino.

Durante la visita al Castillo de Cognac podrás ver por doquier el emblema del Rey Francisco I de Francia; una salamandra. Así como varios relieves que muestran la Batalla de Marignan de 1515 que enfrentó a franceses y suizos. A continuación, con la visita guiada bajarás hasta las bodegas donde envejecen en barricas de roble francés, los aguardientes del Cognac Baron Otard. Las condiciones estables de 15 grados de temperatura y 90% de humedad garantizan un buen envejecimiento que se recomienda hacer durante 2 años y medio como mínimo y hasta los 80 años.

El Maestro de Bodega es el encargado de mezclar los aguardientes de las diferentes añadas. Los aguardientes más exclusivos, así como los más antiguos que datan de 1820, se encuentran situados en las antiguas mazmorras del castillo. Conocida con el nombre de Bodega Paraíso, aquí es donde están almacenadas las grandes botellas de vidrio en completa oscuridad. ¡Un descanso eterno bien merecido!

La increíble historia del Cognac del Baron Otard se manifiesta a través de documentos expuestos en vitrinas que confirman que llegaron cargamentos de este licor a Nueva Zelanda en el año 1875. También podrás ver algunos de los anuncios publicitarios que durante las últimas décadas se han publicado sobre las botellas de Cognac Baron Otard.

La elaboración del Cognac dejará de ser un misterio tras la visita a esta bodega. Varias salas dedicadas al territorio, métodos de fabricación y curiosidades te permitirán aprender de forma didáctica y agradable lo más importante de este destilado. Como, por ejemplo, que el envejecimiento del Cognac sólo puede hacerse en toneles de roble que le otorgan el color y el aroma característicos. La bodega de Cognac Baron Otard también realiza catas y degustaciones de sus productos.

El Viejo Cognac

La importancia comercial en la Edad Media de la ciudad de Cognac, aún es visible en su legado arquitectónico. El floreciente comercio de la sal marina, los vinos y sus aguardientes que se realizaba a través de su río Charente, convertirían a Cognac en una ciudad notable. ¿Estás preparado para descubrir la ciudad del Viejo Cognac?

Acércate hasta la Iglesia de Saint Léger que fue construida en época románica entre los años 1130 y 1140. Conserva una curiosa portada decorada con los 12 signos del zodiaco a la que se añadió en el siglo XV un enorme rosetón. El templo formaba parte inicialmente de un monasterio benedictino construido en el año 1031, hoy desaparecido. A finales del siglo XIX se llevaron tareas de restauración y se pintaron los frescos de las capillas. Un acceso junto a la iglesia permite entrar en lo que queda del claustro del Priorato de Saint-Léger de Cognac construido en el siglo XIII.

Descubre la espectacular Maison de la Lieutenance o Casa de la Comandancia; una casa con entramado de madera del siglo XV que fue la residencia del teniente general de Cognac en el siglo XVII. El edificio está decorado con esculturas y cabezas de madera. En la Rue Saulnier encontrarás varias residencias del siglo XVII que pertenecieron a ricos mercaderes de sal y posteriormente comerciantes de cognac. En la Rue Madeleine encontrarás una mansión del siglo XVI que luce esculpida en piedra la salamandra símbolo del rey Francisco I.

También destacan los edificios construidos durante el siglo XIX. La Belle Époque en Cognac ha dejado bellas muestras en la Rue d’Angoulême, Place Jean Monnet, Boulevard Denfert Rochereau y Place François 1er. En la Oficina de Turismo de Cognac te proporcionarán información y un mapa sobre los recorridos que se pueden hacer en la ciudad y alrededores.

¿Tienes Canas de viaje? Nuestro próximo destino: Angoulême.