Los beguinajes se fundaron durante la época de las Cruzadas. En ese tiempo, en Flandes quedaron muchas mujeres viudas, huérfanas o solteras que necesitaban un lugar donde vivir protegidas y en comunidad. Las beguinas llevaban una vida devota, pero sus votos de obediencia y castidad eran temporales, no eran para toda la vida, ni se llevaban al extremo como lo hacían las monjas. Las beguinas eran mujeres libres para dejar el beguinaje en cualquier momento.